¿Cómo moldear el futuro con la economía del dónut?
El título parece una broma, pero no lo es. Y precisamente para no llegar a un destino poco gracioso en este contexto de «explotación del planeta» en el que vivimos, tenemos que empezar a pensar como Homer Simpson (modo rosquilla on 🍩).
El concepto «Doughnut Economics» fue mencionado por primera vez por la economista británica Kate Raworth en un reporte publicado en Oxfam. Posteriormente siguió expandiendo el término en su libro ‘Doughnut Economics: seven ways to think like a 21st century economist’.
En estas publicaciones Raworth plantea un nuevo modelo económico humanista que ya muchas ciudades alrededor del mundo están comenzando a usarlo.
¿En qué consiste el «modelo de la economía del dónut»?
La teoría detrás del modelo busca dar respuesta a uno de los desafíos más grandes que enfrenta la humanidad en la actualidad: el erradicar la pobreza considerando los recursos finitos de los que dispone el planeta en la actualidad.
Pero, ¿de dónde viene ese nombre? Cuando vemos la representación gráfica del modelo, podemos ver que está formado por dos círculos, uno dentro de otro:
El círculo interior, representa la fundación o base social mientras que el círculo exterior se conoce como el techo ecológico. Es importante porque no se puede superar este techo exterior si queremos hacer que el modelo económico en que nos encontramos permanezca como algo sostenible. Entre estos dos está lo que se conoce como el dónut: La zona donde la humanidad puede progresar a la vez que se respeta el planeta.

Un cambio de paradigma
Este nuevo paradigma propone un cambio de modelo económico de constante crecimiento medido únicamente por el producto interno bruto de cada país. El modelo busca instaurar un pensamiento que establece que el verdadero desarrollo viene del bienestar general de la humanidad. Y para esto se proponen cambios en los sistemas de gobierno haciendo que estos funcionen de manera regenerativa u distributiva en lugar de ser finitos y egoístas.
Límites del modelo de la economía del dónut (¡o rosquilla!).
Dentro del modelo se han identificado nueve límites ambientales que no deberían ser excedidos para poder evitar degradación del medio ambiente o poner en mayor riesgo el planeta. Estos son: el cambio climático, la pérdida de diversidad, la acidificación de los océanos, la conversión de la tierra, la pérdida de aguas frescas, la carga de fósforo y nitrógeno, la polución química y la pérdida en la capa de ozono.

De igual manera hay 12 metas que son consideradas esenciales para la prosperidad de la humanidad. La gran mayoría de estas son derechos humanos básicos: la alimentación, un salario digno, agua y salubridad, educación, energía, igualdad social y de género, y acceso a una vivienda digna.
Un ejemplo de la implementación de esta economía nos lo encontramos en la ciudad de Amsterdam. Un 20% de los ciudadanos que viven en la ciudad no pueden cubrir sus necesidades básicas después de pagar el alquiler. Una de las soluciones quizá más evidentes sería poder crear más casas con la finalidad de poder reducir el número de personas que tienen que alquilar. Pero esto causaría que las emisiones de CO2 se incrementaran en una ciudad en la que las emisiones ya son un 31% más altas de lo que eran hace 20 años. Entonces, se aplicó el método con una solución que permitiera aumentar la prosperidad de los habitantes a medida que se respeta el medio ambiente: mediante la formulación de leyes que obligaran a las industrias de construcción a usar materiales reciclados.
Y por último, aquí os dejamos un vídeo de Kate Raworth que os puede interesar
Como suele ser el caso en los diferentes modelos de desarrollo económico, la teoría del dónut está ofreciendo soluciones específicas a problemas comunes que tenemos a día de hoy, sin embargo, esto no quiere decir que pueda ser fácilmente aplicado a nivel mundial. Pero conocer esta teoría y entenderla, ya es un paso. Así que… ¡Gracias por leerla!
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Fuente: Doughnut Ecnonomics